Mi tesoro

Karen está en un buen lío. Se limitó a desarrollar un plan perfecto para entrar a robar en el museo y demostrar así su deficiente seguridad. Un amigo lo publicó en una revista de arte y, ahora, alguien ha llevado a la práctica su plan teórico de robo. ¿Quién puede culpar a la policía por pensar en ella como principal sospechosa? Lo más asombroso para Karen es que, un completo desconocido se haya convertido en una de las pocas personas que parece creer, a ojos ciegas, en su inocencia. ¿Cómo no va a enamorarse de él, pese a lo diferentes que son?

Rosa Sáenz