Pájaros y brumas

Ana Gumbela visita en una residencia a su abuelo al que apenas conoce. Recibe de él dos encargos: Que escriba cuanto le va a contar y que cuando llegue el momento lo devuelva al Valle de Caderechas, donde nació. Hay recuerdos que la memoria guarda en capas, como los estratos de un terreno. Nieta y abuelo, éste en la postrimería van desenterrando ese pasado lleno de sucesos que rememora una época y un territorio ya perdidos, un mundo a punto de extinguirse sin remedio, como un paraíso irrecuperable. Junto a sus voces se alzan otras que dan vida a los personajes de esta ficción: Un indiano que regresa de Argentina con su reciente esposa y la sombra de un presagio; una chica que sueña con irse lejos; un mago que forja hombres con sentimientos; un genio que toma represalias contra la joven que lo rechaza; ésta, una princesa encantada, condenada al exilio de su cuerpo y de su forma humana; su enamorado, que acude a un maestro para que le ayude a revertir la situación; un estudiante que recorre los caminos para purgar una pena y curarse… En 1920, tras el fallecimiento de sus padres, Zenón Bárcena emigra a Argentina, huyendo de la miseria. Su tío Epifanio, que le acompaña en ese viaje, muere a poco de llegar a América y Zenón debe salir adelante sólo. La fortuna se cruza en su camino y de la noche a la mañana se ve rico y puede hacer realidad su sueño de regresar a España, aunque en vísperas de hacerlo conoce a una mujer, casi una niña, con la que se casa antes de volver. Lo hace desconociendo que trae consigo un maleficio… Alfonso Rego y Pondal, miembro de una familia principal de Galicia, conoce un día en la playa de Foz a una joven de la que se enamora. Ésta, resulta ser Eloísa de Bretaña, cuyo padre, don Ferdinando de Villón, la ha enviado a Galicia para alejarla del genio Mirabel, cuyas pretensiones ella rechaza. Ante el temor a lo que Mirabel pudiera hacerles, Alfonso y Eloísa acuden a Mondoñedo para que don Cunqueiro les ayude, pero éste no puede evitar su transformación: ella en una jumenta y él en un viejo, y tratará de revertir el daño. Luciano, es un estudiante de Santiago de Compostela que acude a don Cunqueiro para que le ayude a superar la tristeza en que vive tras prendarse de una muchacha a la que solo vio una vez. Deberá recorrer los caminos con su rueda de afilar y la compañía de un aprendiz y una perra que su maestro le impone, ignorando que quien lleva consigo no es lo que él cree. Son personajes y destinos que se entrelazan y ensamblan; líneas de vida que se cruzan, en el Valle de Caderechas; piezas de un engranaje que al principio se muestran por separado, y al final se ensamblan y encajan en la recreación de un mundo que con la desaparición del abuelo se perderá para siempre y que Ana Gumbela trata de poner a salvo del olvido.

José María García González